Ilustración sobre cómo se produce un exit en venture capital: venta, M&A, IPO o mercado secundario

Cómo se produce un exit: venta, M&A, IPO o secundario

Javier Botella | 25 junio, 2026

En venture capital, la rentabilidad no llega cuando la startup crece, ni cuando levanta una ronda más grande, ni cuando su valoración en papel aumenta. La rentabilidad real llega cuando se produce un exit: cuando el inversor vende su participación y convierte sus acciones en dinero.

Por eso, cuando un fondo invierte en una startup, desde el primer momento está pensando en cómo podrá salir en el futuro. El exit no es el final del proceso, es parte de la tesis de inversión desde el principio. Muchas decisiones estratégicas se toman teniendo en cuenta qué tipo de comprador podría adquirir la empresa o si existe la posibilidad de una salida a bolsa.

Existen varias formas de exit en venture capital, y cada una tiene implicaciones distintas para inversores y fundadores.

Venta de la empresa o adquisición (M&A)

La forma más habitual de exit en venture capital es la venta de la empresa a otra compañía, lo que se conoce como M&A (Mergers and Acquisitions, fusiones y adquisiciones). En este caso, una empresa más grande compra la startup para integrar su tecnología, su equipo, su producto o su base de clientes.

Este tipo de operación es especialmente común en sectores tecnológicos, donde las grandes compañías prefieren adquirir startups antes que desarrollar la tecnología internamente. Muchas startups, de hecho, no se crean con el objetivo de salir a bolsa, sino con el de ser adquiridas por un actor más grande del mercado.

Desde el punto de vista del inversor, en una adquisición se vende la participación y se recibe el dinero correspondiente al porcentaje que se posee, teniendo en cuenta las cláusulas que puedan existir en el contrato, como la liquidation preference. El precio final depende de factores como el crecimiento de la empresa, su tecnología, su posición en el mercado o la competencia entre posibles compradores.

Salida a bolsa (IPO)

Otro tipo de exit es la salida a bolsa o IPO (Initial Public Offering). En este caso, la empresa empieza a cotizar en un mercado de valores y sus acciones pueden comprarse y venderse libremente.

Para los inversores de venture capital, la salida a bolsa no siempre implica vender de inmediato todas sus acciones. Normalmente existe un período de lock-up durante el cual los inversores iniciales no pueden vender su posición. Una vez superado ese período, pueden ir desinvirtiendo de forma progresiva en el mercado.

Aunque el IPO suele asociarse a grandes exits y empresas de alto perfil, en la práctica es menos frecuente que las adquisiciones. Muchas startups exitosas son compradas antes de llegar a cotizar. Para el inversor, la salida a bolsa tiene la ventaja de permitir una venta gradual y la posibilidad de beneficiarse de subidas posteriores en el precio de la acción, aunque también implica exposición a la volatilidad del mercado.

Ventas secundarias

Cada vez más habituales en el ecosistema, las ventas secundarias son operaciones en las que el inversor no vende la empresa, sino que vende su participación a otro inversor.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando un fondo que entró en fases tempranas vende parte de sus participaciones a un fondo más grande en una ronda posterior. De esta forma, el inversor inicial recupera liquidez antes de que se produzca el exit definitivo de la empresa.

Las operaciones secundarias son especialmente relevantes porque los fondos de venture capital tienen una vida limitada y, en algunos casos, necesitan generar liquidez antes de que la empresa se venda o salga a bolsa. También permiten a los fundadores vender una pequeña parte de sus participaciones para diversificar su patrimonio sin necesidad de vender toda la compañía.

Recompra de participaciones

Aunque es menos frecuente, otra vía de exit es que la propia empresa recompre las participaciones de sus inversores. Esto puede ocurrir cuando la compañía genera suficiente caja o cuando quiere reorganizar su accionariado.

En estos casos, la empresa adquiere las acciones del inversor a un precio acordado, y el inversor sale de la compañía. No es el tipo de exit más habitual en venture capital, pero puede darse en empresas rentables que no tienen intención de vender la compañía ni de salir a bolsa.

No todos los exits son iguales

Lo importante en un exit no es solo vender, sino cuándo se vende, a qué precio y bajo qué condiciones.

Un exit rápido puede generar una buena TIR (Tasa Interna de Rentabilidad) pero no necesariamente un múltiplo elevado. Un exit que tarda más años puede producir un múltiplo mayor pero una TIR menor. Los fondos de venture capital suelen buscar el equilibrio entre ambas variables.

Además, las cláusulas de la inversión influyen de forma significativa en cómo se reparte el dinero. La liquidation preference, los derechos de arrastre o la estructura del cap table pueden hacer que la distribución entre inversores y fundadores sea muy distinta dependiendo del tipo de exit.

El momento del mercado también juega un papel clave. En ciclos alcistas, las empresas se venden a valoraciones más altas y hay más salidas a bolsa. En ciclos bajistas, los exits son menos frecuentes y suelen producirse a precios más conservadores.

El exit se piensa desde el primer día

Uno de los errores más comunes es pensar en el exit solo cuando aparece un comprador. En venture capital, la estrategia de salida se define desde el momento de la inversión.

Los inversores analizan quién podría comprar la empresa en el futuro, qué compañías están adquiriendo startups en ese sector, qué tamaño debería alcanzar la empresa para ser un objetivo atractivo y si existe una vía realista hacia una salida a bolsa. Esto influye directamente en decisiones como el mercado al que se dirige la startup, su estrategia de crecimiento o la internacionalización del negocio.

Conclusión

El exit es el momento en el que los inversores de venture capital convierten su participación en dinero y materializan la rentabilidad de su inversión. Puede producirse mediante la venta de la empresa, una adquisición, una salida a bolsa, una venta secundaria o, en algunos casos, la recompra de participaciones por parte de la propia compañía.

Cada vía tiene implicaciones distintas en términos de tiempo, rentabilidad y liquidez. Por eso, los inversores más experimentados analizan las posibles salidas desde el momento en que toman la decisión de invertir.

En venture capital, invertir es solo la primera parte del proceso. Saber cómo y cuándo se va a producir el exit es, desde el punto de vista financiero, igual de importante.

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